Trepidante año 2 - temblor 1
Primer programa de nuestra segunda temporada, junto a los creadores de la Revista de terror Valdivia Críptica Paulo Lehmann, Darío Carrillo y el productor del Festival de Cine de Terror de Valdivia Nino Bernucci.
jueves, abril 26
viernes, diciembre 29
Trepidante - temblor 11
Trepidante - temblor 11
Poesía de Maha Vial, poeta valdiviana, una de las más grandes exponentes nacionales de la poesía feminista. La poesía de Maha Vial es denuncia, irreverencia, como el punk, como las artes, como la vida que decidió vivir.
Poesía de Maha Vial, poeta valdiviana, una de las más grandes exponentes nacionales de la poesía feminista. La poesía de Maha Vial es denuncia, irreverencia, como el punk, como las artes, como la vida que decidió vivir.
jueves, diciembre 14
Trepidante - temblor 10
Trepidante - temblor 10
Programa junto a
Yohanna del Río, coordinadora regional de Bibliotecas Públicas de la DIBAM
César Altermatt, coordinador de producción editorial de Editorial Universidad Austral de Chile.
Programa junto a
Yohanna del Río, coordinadora regional de Bibliotecas Públicas de la DIBAM
César Altermatt, coordinador de producción editorial de Editorial Universidad Austral de Chile.
viernes, diciembre 8
viernes, diciembre 1
viernes, noviembre 24
viernes, noviembre 10
Trepidante - temblor 6
Trepidante - temblor 6
Camila Almendra, poeta valdiviana presenta su plaquette de poesía El viaje de la heroína.
Camila Almendra, poeta valdiviana presenta su plaquette de poesía El viaje de la heroína.
Retratos de monocromo
La niña y la sangre primera
frente a frente la niña y la sangre
el rojo viscoso de la sangre
galopa la niña
llora la niña
urge la vida, inquieta la niña
tramo a tramo hace aseo la niña
aprende de la madre la niña
preocupada la madre
trabajadora la madre
sola la madre
aturdida de cotidiano la madre
la abuela inerme en la cama
soberbia la abuela
sola la abuela
enferma la abuela
postrada la abuela
doce años la niña
lava sus calzones de sangre
agüita de oregano hijita
le duele a la niña
se acurruca al cuerpo frío de la abuela la niña
no piensa la madre
sobrevive la madre
abnegada la madre
arrugada la madre
sin perfume la madre
aprende la niña el ir y venir de la madre
respira la niña el camino
el quebranto de la madre respira
de refilón la mirada al espejo
la madre se nubla en la esquina
se duerme la niña el dolor de su sangre
llora la madre la pena del desánimo
su propio territorio ahuyentado de tierra
los guijarros de su alma
desperdigados en toda su casa de no resueltos
se despierta la niña del sueño aturdida
la madre le llora el pelo a la niña
la madre se llora
la madre se olvida
la madre se inquieta en la piel de la niña
tan opaca la mirada de la niña
doce años deiryvenir de la madre y la niña
tanto gris que le dio a la niña
monocromo el parto y el cumpleraños
se me muere esta niña piensa la madre
en sabana limpia se me muere esta niña
se angustia la madre frente al espejo
quiere torcer destino frente al reflejo
abraza largo rato la niña a su madre
cuando grande la niña quiere instinto de madre
el nudo crece en el pecho de la madre
no quiere pisada de niña en su sombra
la abuela exhala el respiro final
la niña inquieta se abraza a la abuela
la madre no quiere que se muera la niña
no quiere la madre postrar a su niña
se mira al espejo la madre
se echa a llorar la madre
se abraza fuerte a su niña
doce años de sacrificio
se terminan con primera sangre
la niña llora a la abuela
la madre llora a su niña
la niña cierra los parpados de la abuela
la madre abre las cortinas de la niña
el sol ilumina los ojos
la madre prepara en ceremonia a la abuela
la niña ordena las ropas
la madre le dice a la niña
que debe salir a pasear
a la izquierda todo lo que quieras andar
frente a frente la niña y la sangre
el rojo viscoso de la sangre
galopa la niña
llora la niña
urge la vida, inquieta la niña
tramo a tramo hace aseo la niña
aprende de la madre la niña
preocupada la madre
trabajadora la madre
sola la madre
aturdida de cotidiano la madre
la abuela inerme en la cama
soberbia la abuela
sola la abuela
enferma la abuela
postrada la abuela
doce años la niña
lava sus calzones de sangre
agüita de oregano hijita
le duele a la niña
se acurruca al cuerpo frío de la abuela la niña
no piensa la madre
sobrevive la madre
abnegada la madre
arrugada la madre
sin perfume la madre
aprende la niña el ir y venir de la madre
respira la niña el camino
el quebranto de la madre respira
de refilón la mirada al espejo
la madre se nubla en la esquina
se duerme la niña el dolor de su sangre
llora la madre la pena del desánimo
su propio territorio ahuyentado de tierra
los guijarros de su alma
desperdigados en toda su casa de no resueltos
Entro en la vieja casucha,
siento un nudo en las entrañas
los grillos y las arañas
me van presentando lucha
nadie m'splica o escucha
pregunto por cada cosa
por mis botones de rosa
por mi tejido a bolillo
inútil, respond'el grillo
lo mismo la mariposa
la madre le llora el pelo a la niña
la madre se llora
la madre se olvida
la madre se inquieta en la piel de la niña
tan opaca la mirada de la niña
doce años deiryvenir de la madre y la niña
tanto gris que le dio a la niña
monocromo el parto y el cumpleraños
se me muere esta niña piensa la madre
en sabana limpia se me muere esta niña
se angustia la madre frente al espejo
quiere torcer destino frente al reflejo
abraza largo rato la niña a su madre
cuando grande la niña quiere instinto de madre
el nudo crece en el pecho de la madre
no quiere pisada de niña en su sombra
no tendrá consuelo
su vida en pecado mortal
y amargas como la sal
sus noches serán desvelo
será contar y no creerlo
parece que la está viendo
y más cuando esté durmiendo
se le irán a la memoria
quedará en la historia
su pena y su sufrimiento
la abuela exhala el respiro final
la niña inquieta se abraza a la abuela
la madre no quiere que se muera la niña
no quiere la madre postrar a su niña
se mira al espejo la madre
se echa a llorar la madre
se abraza fuerte a su niña
doce años de sacrificio
se terminan con primera sangre
la niña llora a la abuela
la madre llora a su niña
la niña cierra los parpados de la abuela
la madre abre las cortinas de la niña
el sol ilumina los ojos
la madre prepara en ceremonia a la abuela
la niña ordena las ropas
la madre le dice a la niña
que debe salir a pasear
en este jardín de flores
entremos por un momento
te doy el despedimento
niñita de mis amores
los pajaritos cantores
dividen tu transitar
a la derecha van doce añosa la izquierda todo lo que quieras andar
viernes, noviembre 3
lunes, octubre 30
Trepidante - temblor 4
Trepidante - temblor 4
Pedro Guillermo Jara. Narrador, valdiviano, microcuentista, obrero de la escritura y creador por excelencia
jueves, octubre 26
Trepidante - temblor 3
Trepidante - temblor 3
a tu salud compañero Reinaldo Molina junto a Heddy Navarro y Gabriela Arciniegas
a tu salud compañero Reinaldo Molina junto a Heddy Navarro y Gabriela Arciniegas
viernes, octubre 13
martes, octubre 3
Concierto 'por los Rios de Violeta', déjalos que te cuenten…
Las luces dan
aviso de lo que se avecina, transitan los contrabajos, los violines, los
clarinetes y la solemnidad se instala en la juventud de más de una treintena de músicos;
el público lo advierte y se acomoda en sus asientos a la espera del director
para que se inicie el homenaje a Violeta Parra; pero no es sólo la Orquesta
Filarmónica de Los Ríos, sube a escena Camilo Eque, el cuenta cuentos que desde
una esquina secreta, narrará perfecto y omnisciente esta historia y enunciará
el cordón umbilical que nos une a nuestra Primera, nacida cien años antes.
La fotografía
que guarda la memoria es admirable, una orquesta Filarmónica tras los ocho
cantantes que interpretan canciones de Violeta, una orquesta Filarmónica como
una arboleda que se mece y nos protege del viento, mi oído tan profundamente
ordinario en musicalidad se emociona, desde el primer tema hasta el último, los
arreglos por parte de la orquesta son bellísimos, porque de una forma
inexplicable para mí, logran captar el temperamento de todas las canciones; las
tensiones, los humores, los respiros que nos dejara Violeta en su música: por
esta misma razón es que el juego de las imágenes resulta todavía más conmovedor,
cuando en las pantallas se fusionan los ojos de ella con las de nuestros
cantantes, es un detalle que no escapa, que no es azaroso, porque de alguna
manera da cuenta del camino trazado, cien años después seguimos agradeciendo su
nacimiento en nuestra parte del mundo.
Víctor Hugo Rebolledo, Carolina
Nissen, Miguel Navarro, Fredy Góngora, Javier Aravena, Eduardo Rocco, Miguel
Barriga y Tagore Altamirano. Son los encargados de las interpretaciones, y a primera
vista respiran talento y efusión, porque tras ellos se encuentra esta arboleda
gigante llamada Filarmónica y en su voz se agitan las canciones más
trascendentes que escribiera la mujer más lúcida parida por Chile.
Mi hija de
cinco años escucha atenta, dibuja a ratos mujeres con la cabellera suelta, aplaude y baila mientras mira el escenario,
hay tantos músicos y músicas me dice y yo desde el respeto que siempre me ha
provocado Violeta Parra agradezco el desafío de todos en el escenario, porque
ahí arriba está resumida toda la región; leitmotiv del concierto, diez
años de una región que desborda en profesionalismo y talentos artísticos.
Déjame que te
cuente que esto partió en Valdivia y que pasará por las comunas de toda Los
Ríos, déjame que te cuente que el monocromo del cotidiano a veces se llena de
color, déjame que te cuente que hubo una vez en Chile una mujer llamada Violeta Parra;
déjalos que te cuenten que la muerte no es muerte mientras no haya olvido
sábado, agosto 12
Guillermina y los fungi: el verde resplandor de nuestro imaginario
Pensé tantas veces en las posibilidades de habitar la literatura, de habitar esos resquicios hermosos del planeta que leía en aventuras, castillos medievales, la ciudad de París y sus recovecos, jardines europeos enormes con laberintos, selva amazónica indomable, todo ese ideal ajeno se instala en las mentes lectoras y perdura a través de los años como una bitácora de lo que soñamos y de lo que quisiéramos conocer.
Por el oficio que todos hemos tenido alguna vez, ese de leer cuentos antes de dormir, llevo un tiempo atendiendo con cautela los libros infantiles y apenas comencé la lectura de Guillermia y los fungi (Spiralia 2017) me sentí cómoda, nunca una aventura se iniciaba en un bosque de arrayanes, un bosque de arrayanes que abre nuestra memoria fotográfica y nos instala en ese lugar, en esa humedad y ese olor. Qué necesario es ese ejercicio de poder evocar mientras se lee, qué necesario es para nuestras niñas y niños poder constatar que aquello que leemos en un cuento no está cruzando un océano de distancia. En este sentido este cuento nos entrega nuestras propias vivencias y entrega también el escenario a nuestros hijos en hijas.
Margaret Meek en su libro En torno a la cultura escrita nos dice que “A partir de los cuentos que escuchamos siendo niños, heredamos las formas de hablar sobre lo que sentimos, los valores que parecen importantes y los que nos parecen ser la verdad” en este sentido este cuento es un llamado a mirarnos desde dentro y quedarnos en este estallido de verde que nos rodea. La joven autora Antonia Suarez, logra atraparnos con la historia, logra que abramos las cortinas de nuestra infancia, de nuestros propios caminos recorridos y por sobre todo entrega la posibilidad cierta a niños y niñas de habitar su literatura.
Actualmente tenemos muchas alternativas en cuanto a libros infantiles se trata, una oferta que no escatima ni en gastos, ni en precios, quizás sea también necesario dejar de pensar en ese estallido del papel couche y abrirle paso al resplandor de nuestro imaginario, porque este de seguro se convertirá en la bitácora de niños al otro lado del océano.
Actualmente tenemos muchas alternativas en cuanto a libros infantiles se trata, una oferta que no escatima ni en gastos, ni en precios, quizás sea también necesario dejar de pensar en ese estallido del papel couche y abrirle paso al resplandor de nuestro imaginario, porque este de seguro se convertirá en la bitácora de niños al otro lado del océano.
sábado, octubre 15
Hubo un tiempo hace treinta años. Señores denles permiso
Reseña:
Concierto de La Rata Bluesera
homenaje a Schwenke & Nilo
“la letra, la música y la interpretación tienen su propio significado potencial,
con la posibilidad de transmitir contenidos ideológicos que normalmente tienen
mayor importancia que el significado verbal aparente”
Robert Hodge*
Suecia, octubre 13 Bob
Dylan gana el nobel de Literatura, se remecen las redes sociales y con ellas el
aleteo de un minúsculo grupo de seres humanos que gustan de la poesía, gritan,
vociferan, se enojan también. Si lo merece o no, da igual para esta reseña, el
hecho concreto es que un cantante, un poeta no ortodoxo obtiene el mayor
galardón de las letras.
Del otro lado del
mundo, al sur, en Chile, Región de los Ríos, ciudad de Valdivia; se prepara el
escenario para que una banda inicie un concierto homenaje a un dúo musical trascendental a partir de la década de los '80, cuando en Chile era plena dictadura militar y cuando
todo podía ser causa de tortura y desaparición.
El caso puntual es que
en Chile, en Valdivia, las letras de Schwenke & Nilo formaron parte de
tiempos álgidos, violentos, de un país trizado por su propios habitantes; formaron
parte de un movimiento cultural de resistencia y poético, con ellos Clemente Riedemann musicalizó varios poemas y la escena
escritural del sur de Chile continuó desarrollándose, se transformó en una
guarida, una trinchera de rechazo a la dictadura y una salvaguarda para la belleza.
Una o dos generaciones
deben haber crecido al amparo de estas canciones, a mediados de los noventa
todavía eran abrigo para la nostalgia; pero el tiempo tiene esa huella
inexorable y la memoria se desdibuja en el círculo de lo cotidiano.
Los tiempos de
democracia, el devenir de las denuncias, el descontento de una sociedad
profundamente híbrida, las historias
cada vez menos contadas, las portadas de los diarios viviendo escándalos de
corrupción, en este escenario bullicioso nos enteramos de la muerte de Nelson
Schwenke y Valdivia se nubla, Valdivia y la poesía, la poesía y la música, la
música y las artes, las artes y el punto de tiempo donde se construyó nuestra
historia interdisciplinaria y popular. Así el desconsuelo de una muerte
abrupta, nos permitió mirar nuestras propias vitrinas, nuestras ´dolencias históricas' y hacernos cargo de nuestra ‘cultura sujeto’, con la que se ha producido
socialmente la realidad y la que ha sido a consecuencia nuestro ‘capital social’
(Salazar. 2013. p:120).
En este tránsito propio de las artes Javier Aravena junto a La Rata Bluesera inicia un trabajo de
recuperación, comienza a gestarse un Disco homenaje a Schwenke & Nilo, una
respuesta bravía para el olvido que quiere siempre carcomerlo todo. Un disco
homenaje con toda la transversalidad del blues, qué acción más política pienso,
cómo no pensarlo, mientras escucho El
viaje y el diálogo es tan
evidente con quienes nacieron en dictadura y
quienes la vivieron, con quienes construimos nuestro imaginario entre líquenes,
ríos y humedal, nuestra memoria de agua nos conduce a las páginas anteriores, y en ellas La Rata Bluesera hoy busca decir con su trabajo que desde el sur de Chile la inquietud creativa es la misma que hace treinta años, por lo menos así se entiende con los arreglos musicales; no es sólo un disco figurativo de versiones de canciones, hay en cada tema un trabajo, una intención de decir y de traer de vuelta con nuevas musicalidades las letras.
![]() |
| Fotografía Marcos Matus |
Javier Aravena y La
Rata Bluesera logran transportar ese imaginario recuperado, lo instalan de pie
frente al ahora y es igualmente transgresor que hace treinta años con Nelson
Schwenke y Marcelo Nilo en escenarios de clandestinidad, igualmente transgresor que los movimientos culturales Matra o que la 'poesía rupturista del contragolpe' (Mansilla 2010), transgresor como el trabajo poético de Maha Vial, Rosabetty Muñoz, Clemente Riedemann, Jorge
Torres, igualmente transgresor que tener la porfía de quedarse y desmarcarse de
la ‘memoria oficial’ porque ese es finalmente la intencionalidad del discurso,
la dimensión política del homenaje a Schwenke & Nilo que no es más ni menos que instalarse y
seguir construyendo desde ese emblema nuestro ‘capital social’, incluso décadas
después, con otros músicos y poetas, con otros acordes de guitarra, con otras
transversalidades en el arte. Señores denles permiso.
** Link para escuchar Primer single del disco homenaje a Schwenke & Nilo
- Salazar, G. (2013). Dolencias históricas de la memoria ciudadana (Chile, 1810-2010). Santiago. Chile. Editorial Universitaria.
- Mansilla, S (2010) El paraíso vedado. Santiago. Chile. Lom
** Link para escuchar Primer single del disco homenaje a Schwenke & Nilo
https://www.youtube.com/watch?v=ITs-o66jHAE
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*Hodge, R. (1999). “Canción”. En Van Dijk (Ed). 1999. Discurso y
Literatura. Nuevos planteamientos sobre Análisis de los Géneros Literarios (pp
149-164) Madrid. España. Visor.
- Salazar, G. (2013). Dolencias históricas de la memoria ciudadana (Chile, 1810-2010). Santiago. Chile. Editorial Universitaria.
jueves, junio 2
Anaqueles Libro Cuatro: Territorio Cercado de Maha Vial: un alambrado de púas para nuestra conciencia
2016 y por Valdivia siguen pasando buenas cosas, buenos libros lanzados al secreto e íntimo mundo de los lectores furtivos
LIBRO CUATRO: TERRITORIO CERCADO de MAHA VIAL
En portada el ingreso al hospital, a una oficina,
a un peladero, a un mundo paralelo que vive en torno al mal trato, el vacío, el
verde gélido que enfría la sangre, la luz artificial que rebota en el suelo
como en una sala de espejos. Maha Vial (Valdivia, 1955) nos trae acostumbrados
a enfrentarnos a nuestros miedos, a lo feo de nosotros mismos, a nuestras permisiones,
lo cierto es que Territorio Cercado (Kultrun 2015) no es una excepción, en este poemario
encontramos el tránsito del dolor, la contingencia como piedra en el zapato, el
cuerpo como ánima paciente, eso si, ya no tan solo femenino si no que
transmutado “sólo los ángeles agachan la
cabeza y se sorben los mocos / unos tras otros en el silencio de la noche /
unos tras otros sonriéndole al enemigo”
A 2016 la queja es absoluta en un Chile
esquizoide, las farmacias invaden las ciudades y abrazamos la enfermedad con el
silencio del que otorga, es acá en donde la voz poética de este poemario se sitúa,
una voz fuerte,
denunciante, posicionada en su espacio que es el límite, o la cerca si se
prefiere, la cerca entendida como megáfono para la denuncia, porque ahí en la
cerca habitamos todos en este territorio, ahí en la cerca pende de un hilo
nuestra dignidad, nuestra paciente dignidad que se olvida cada cierto tiempo de
respirar, porque sobrevive con inyecciones de adiestramiento “recibo un par de monedas / una tibia
caricia / un pedazo de higiénico para sonarme la nariz / luego voy donde el
oftalmólogo y repito la escena / sino lo haces así no te entregan los anteojos”
-La carbamazepina muele la memoria- estalla
en una página el texto, la afrenta es de una memoria que se niega a desaparecer,
una memoria que quiere dejar de ser recetario para convertirse en pedazo de
piel, en cuerpo habitado conscientemente por uno, por dos, por la muchedumbre
si se quiere. El respirar es entonces la metáfora de movimiento, y desde esa
metáfora se juzga el mundo, los poemas se suceden como imágenes abiertas o
cerradas allí Maha Vial logra enfrentarnos a nuestra propia angustia, Bataille explicaría años
antes, en El límite de lo útil, que
la angustia no es más que “nuestro constante debate entre lo minúsculo cerrado
y el espacio libre; y ante todo entre los demás hombres y uno mismo, entre la
generosidad y la avaricia”, ese trasladarse en la palabra se enuncia incluso en
el título de cada poema en el estado y las situaciones de cada texto, en los
sitios y en nuestra conciencia “Miles de
ojos-milísimos-ojos-mosca que atraviesan el recinto / que tocan sus bordes en
interiores que rozan la costra y leen el diagnóstico / miles de remiles ojos-moscas vigilando la
letra que se escribe”
Territorio Cercado es un poemario inquietante,
porque es un poemario denuncia, un poemario que hurga en nuestros propios
límites de dependencia y dignidad, no es casual el epígrafe de Diamela Eltit, no son casuales las imágenes recurrentes a las
cápsulas, al monocromo del pavimento. Maha Vial nos entrega las púas de su
cerco/alambre, en donde reside su palabra vivida por ella y por todo quien desee abrir el telón.
lunes, noviembre 16
Anaqueles: Libro Tres. Plaza de la República de Pedro Guillermo Jara
Articular un poco el espacio de tiempo, volver a leer, reconocer, saber qué ha sucedido por las calles que transitamos, con las personas que reconocemos,
Me parece tan necesario echar un vistazo a lo que se ha escrito desde este bagual, más allá de que seamos la próxima capital cultural (aunque la excusa es perfecta), nos urge leernos y re-leernos, darle algo más de vida a todos esos libros que anidan en los anaqueles de las bibliotecas y librerías esperando que llegue un pájaro hambriento y los devore; pero sobre todo nos urge como acto heroico de construcción de identidad.
LIBRO TRES: PLAZA DE LA REPÚBLICA de PEDRO GUILLERMO JARA
Sentarse en una plaza pública, esperar a que alguien se siente a tu lado, iniciar una conversación atemporal, preguntar por los indicios de lluvia, por el viento, sentarse a fumar o a ofrecerle pan a las palomas, mirar a Picarte a Camilo Henríquez, a Pérez Rosales, sentir un poco la calma de la nuestra violencia.
Así aparece en 1990 este libro de relatos de Pedro Guillermo Jara (Chile Chico 1951) denunciando los golpes recibidos en pleno cambio diz que social, diz que político, diz que económico. Plaza de la República se instala en un fragmento crucial de la narrativa de la post dictadura, pues sitúa, como muchos, a la violencia como temática, pero no de una forma evidente o a boca de jarro, sino más bien solapada, porque esta va de la mano con el rotundo silencio que todavía nos carcome. “Por mi parte ya me he acostumbrado a su vida, a esos guiños y continuas caricias mientras mis brazos, piernas y hermoso rostro, duro como la cerámica y blanco como la muerte, tratan de sonreír y de hablar”
Sumergirse en esta lectura, veinticinco años después; es de alguna manera leer una crónica del presente, los tópicos, las reminiscencias, el gesto escritural de denunciar, de advertir que en los adoquines hay, sobre todo, una vida paralela que no es a simple vista.
Plaza de la República, el lugar de encuentro de los violentados, el lugar físico desde donde se denuncia, el lugar físico para decir, el lugar físico para no decir; así también este libro de relatos escritos entre 1980 y 1989. Jara, escribe este libro como lugar, para instalarse y desde allí recorrer la médula de un país que tras dos décadas y media sigue siendo el mismo país que golpea, que calla, en donde viola una bestia que embaraza a inocentes para dar a luz a in(humanos) de siete dedos, una bestia que clausura a vista y paciencia de todos, en el centro; en la Plaza de la República de cualquier ciudad.
“Lo que sucede es que la cadena remata en el tobillo de un hombre, unida a un grillete, mientras la cadena es
Arrastrada por ese tobillo
Es arrastrada por esa pierna
Es arrastrada por ese cuerpo
Es arrastrada por esas manos
Es arrastrada por esos dedos
Estos dedos que se aferran
A los adoquines”
Plaza de la República de Pedro Guillermo Jara
Primera Edición abril de 1980
Editorial El Kultrún
Valdivia, Chile
Inscripción N° 75.947
sábado, octubre 17
Estoy reparando libros maltrechos en la Biblioteca
Estoy escuchando una canción que habla de lilas y margaritas
Estoy recordando a mi abuela Ube
Estoy sintiendo a mis hijas correr por su cocina de campo
Estoy pensando en mi abuelito darle los 20 besitos antes de su muerte
Estoy doliendo un poco su ausencia, todavía
Estoy remediando libros cansados en la Biblioteca
Estoy zurciéndome con invisible el corazón
Estoy imaginando que quien se lleve este libro reparado
Recuerde a sus abuelos en la página cincuenta y siete
Estoy escuchando una canción que habla de lilas y margaritas
Estoy recordando a mi abuela Ube
Estoy sintiendo a mis hijas correr por su cocina de campo
Estoy pensando en mi abuelito darle los 20 besitos antes de su muerte
Estoy doliendo un poco su ausencia, todavía
Estoy remediando libros cansados en la Biblioteca
Estoy zurciéndome con invisible el corazón
Estoy imaginando que quien se lleve este libro reparado
Recuerde a sus abuelos en la página cincuenta y siete
sábado, septiembre 5
Sobre Historia Secreta de Chile de Jorge Baradit
Presentación del libro Historia secreta de Chile, Librería Que Leo.
Valdivia, 4 de Septiembre 2015
Valdivia, 4 de Septiembre 2015
“las macronarrativas desde la perspectiva de la colonialidad, son
precisamente los lugares desde los que
“un pensamiento otro” podría llevarse a cabo, no con el fin de contar la verdad
sobre las mentiras, sino para pensar de otro modo, para desplazarse hacia “una
lógica otra”; en suma, para cambiar los términos de la conversación, no sólo su
contenido”
Walter Mignolo [1]
Por estos días hemos sido testigos mudos de la imagen
terrible que da vueltas al mundo, oscilando de computador en televisor, el
cuerpo de Aylan Kurdi es encontrado en las arenas de una playa de Turquía; un
cuerpecito abatido por el propio mundo que lo vio nacer y que ahora lo
convierte en ícono del drama horrendo de los refugiados de guerra sirios.
Inicio con esa imagen cruda, porque aún está latente y desajusta el rostro
mientras se contiene una que otra mueca, enuncio la imagen para preguntar
además quién se hará cargo de él, y de
ella, ¿en qué punto se posiciona el apoyo para construir el mundo?, el otro
mundo si es que esa otredad existiera, y
esto urge, porque el olvido es voraz y no perdona, bien lo sabemos nosotros,
los chilenos del bicentenario envueltos en banderas gigantes y en estrellas como
guirnaldas.
En Chile la literatura ha sido
medular para generar las directrices de lo que no se dice, de eso que no se
cuenta, la literatura en su más primigenio oficio ha rumoreado y denunciado,
haciéndose cargo de una historia que no es paralela, pero que tampoco es
oficial, esa ha sido la treta perfecta para sobrevivir por tantos años y es
además la forma perfecta de establecer el vínculo con el otro, con ese otro que
busca y desea enfrentarse a su realidad con un discurso y una tradición
propios. Todorov en el libro Las morales
de la Historia argumenta incluso que “podrá
ser función de los intelectuales representar el papel del tábano o también del
aguijón en la sociedad”, es, en este vértice en donde se abre la fuga hacia
la historiografía de un país que ha bifurcado desde siempre sus caminos.
Nos situamos entonces en un 2015, álgido, con un terremoto
político que nos ha sacudido a todos y todas, en este paréntesis de nuestra
línea de tiempo se presenta Historia Secreta de Chile, libro en donde el autor desvencija hechos cercados, los incorpora
al cotidiano y los transmuta en una necesidad cierta de “querer conocer”, es
quizás el valor preponderante de estos escritos que configuran entre si un
cuerpo narrativo audaz y por la misma razón, cercano.
Baradit desde lo argumentativo genera una relación con la
otredad, una triada precisa entre el conjunto de textos que componen Historia
Secreta de Chile, la audiencia y el imaginario común, ávido siempre de
certezas. El libro irrumpe entonces en la necesidad de conocer, de querer saber
algo más, para poder configurar identidad; necesidad tan propia de los
adolescentes de doscientos años, que buscan con exaspero el ya mencionado
“pensamiento otro” de Mignolo el que se hace posible “cuando se toman en
consideración las diferentes historias locales y sus relaciones de poder
particulares”. Ahora bien, bajo esta premisa, la dialéctica lineal del
desarrollo histórico quedan un poco a tras mano, pues el conjunto de textos
reunidos por el autor no pretenden establecer el vínculo con la historia, sino
más bien con la identidad y es en este sentido en donde se subentiende el
término “secreto” el que se articula desde la intimidad.
Historia secreta de Chile de Jorge Baradit vino a afianzar
la relación con el lector, y en ese punto radica parte de su éxito, en la
elección de gubias con que se talla la madera que buscamos ser, quizás desde acá, lo
anecdotario se vaya desdoblando paulatinamente a lo substancial y vaya
convirtiéndose en secreto, en intimidad, en identidad, pues necesitamos ese
punto de apoyo desde donde construir nuestro mundo y hacernos cargo de él.
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