Mostrando entradas con la etiqueta Relicarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relicarios. Mostrar todas las entradas

sábado, octubre 17

Estoy reparando libros maltrechos en la Biblioteca
Estoy escuchando una canción que habla de lilas y margaritas
Estoy recordando a mi abuela Ube
Estoy sintiendo a mis hijas correr por su cocina de campo
Estoy pensando en mi abuelito darle los 20 besitos antes de su muerte
Estoy doliendo un poco su ausencia, todavía
Estoy remediando libros cansados en la Biblioteca
Estoy zurciéndome con invisible el corazón
Estoy imaginando que quien se lleve este libro reparado
Recuerde a sus abuelos en la página cincuenta y siete

jueves, septiembre 25

De nuestro tema



                              
 










  a Vladimir Mayakovski

Me ves desde ese rincón absoluto, aéreo
investigas mi llaga doliente
y te afanas en el relieve de mi ojo movedizo
en mis manos quebradas que escriben
te preguntas por qué no estoy afuera
en la calle,
sellando el pacto que antes fuera nuestro
por que no estoy en parques
abofeteando el desarraigo
Me provocas
a la unión con el verso terrible
me increpas por no volverme boca
por no ser lengua entera de la boca que se escapa a los besos
a los rostros cansinos, borrados de turno.
Yo  tampoco comprendo mucho estas
páginas atroces
las miradas en serie
los colegios en llamas
ESTUPIDEZ GRITO!!!
el delirio me niega tres veces como a un cristo
y la cárcel se abre paso ante los perros de siempre
detengo al destino flojo
dos, tres pasos antes del latido final
te llamo padre, amor, aullido te llamo
“¡del corazón a la sien!” me regalaste ese tema
confesaste su nombre en trueno
Yo llevo ahora las riendas del día
y martillo tu voz en las nucas del tiempo

miércoles, julio 23

Herbolaria


Plaqueta publicada en Valdivia. 2010 de la micro editorial Pillaje. parte del proyecto Llueve o la Música está muy fuerte.

HERBOLARIA


lunes, junio 16

En 20 años no todo ha sido pincel: micro-acercamiento a las obras collage de Samuel Lizama.

Podríamos comparar la obra de Samuel Lizama con una explosión, un estallido en donde las esquirlas de color saltan por sobre los ropajes e inundan los ojos acostumbrados al gris perla que nos trae la lluvia. En 20 años de creación ha sido capaz de denunciar, inquirir, amar, jugar y hasta profetizar y todo en un constante movimiento. Este año 2014 a dos años de que Valdivia sea Capital Cultural de Latinoamérica, Samuel Lizama celebra su absoluta mayoría de edad con una exposición al mes. Este mes, junio el turno es de la Biblioteca de la Universidad San Sebastián pero acá no solo son pinturas, la exposición contempla una serie de collages, una faceta distinta a la que nos tiene acostumbrados el pintor; no hay un nombre específico que aúne este inserto, pero si un hilo conductor, la sexualidad y el arte, enfrentados en la misma baraja de naipes.
Desde mi ojo irresoluto en cuánto a crítica de arte se refiere, este grupo de collages me resulta particularmente intenso, hay una serie de discursos silenciosos que abren su paso en medio del silencio bibliotecario en donde están expuestos. El eros representado en la constancia de una braga femenina, la torpeza de quien hace del arte un despropósito, la denuncia del dogma como camino, son todos discursos que se escapan sigilosos, pero que están ahí, merodeando, metiéndose en la retina de quién observa. Lo cierto es que Samuel Lizama en esta muestra nos lleva a un escenario distinto, el estallido de color del que hablaba en un principio se guarda y sale a la luz esta otra forma, alejada del pincel, una forma más ovillada, más mental si se quiere, porque hace que uno en su fuero interno rumie las imágenes superpuestas aparte y en silencio.
Dos años quedan para que Valdivia sea galardonada como Capital cultural de Latinoamérica, francamente no sé muy bien a qué atiende tal título, francamente no sé muy bien qué hace o qué debe hacer una capital cultural, lo que sí creo feha
cientemente es que Valdivia lo merece, todas las semanas la agenda cultural está copada de actividades, cada una tiene su público en mayor o menor medida, cada una es un escape o una respuesta a algo en particular; el mismo “Samy” nos tiene acostumbrados a hablar de inauguraciones y exposiciones y, nos tiene acostumbrados también, a ver arte en donde no siempre hay arte, lo concreto y lo rescatable (a dos años) es que estamos avanzando en términos de “educación artística” para la población, creer y pensar una ciudad cultural que sólo ofrece actividades para un sector determinado es un desatino; el pintor, en 20 años de creación así lo ha manifestado y creo que somos varios quienes nos abanderamos con la idea de que el arte debe llegar a todas partes, a toda profundidad, a toda anchura, a toda angostura y altura de esta Valdivia Capital Cultural.

**Publicada en revista Radio Seis

martes, junio 10

Él Sur como ofrenda en la Matriz de Camilo Eque

El escenario iluminando los instrumentos mudos, eso a primera vuelta de rueda mientras el teatro se va llenando de gente que quiere, como yo, ver a Camilo en su nueva etapa. La puesta en escena es impecable, tanto que de ponto genera nervio o impaciencia más bien, finalmente Camilo Eque y Barrio Sur entran al escenario y evidentemente sorprende.
Su voz no ha cambiado en profundidad pero si en altura, se planta en el escenario como un álamo en medio del bosque; así también Barrio Sur, la banda que lo acompaña es el ramaje preciso para, de una vez, situarse y desde esa altura recorrer el camino. Todo el trabajo de este nuevo disco tiene un sonido distinto a su primer trabajo, un sonido más fresco, pero no menos reflexivo. Es indudable que lo que Camilo Eque nos entrega es el resultado de un proceso de compromiso y madurez, y eso se nota desde la primera vista en la atmósfera que trae consigo. Con esta banda (Barrio Sur) la fusión latinoamericana se torna protagonista, y ciertamente se agradece, ya no es sólo una voz y su guitarra, ya sale de los parámetros establecidos para lo que a cantautores estamos acostumbrados; el ensamble genera el espacio y la calidez necesaria para estacionarse y desde esa estación iniciar la constante búsqueda. La mixtura de ritmos, que van desde el folclor hasta el jazz fusión demuestran que en la Matriz todo suma y nada debe ser restado; Camilo Eque en este disco y con Barrio Sur como su banda gana mucho musicalmente, a ratos me recordó los discos más eclécticos de Javier Limón. Barrio Sur es la ventana abierta desde donde el aire se oxigena.
Sentada en medio del teatro, conociendo el nuevo disco, atendía a sus nuevas letras en donde reconocí muchas voces y es que la literatura, la poesía, no pasan desapercibidas, todo es un devenir de imágenes y de intertextualidades desde donde se crea el mito. No es para nada casualidad que Jorge Teillier forme parte de una de sus canciones, o que Marcelo Nilo cante con él, o que sea capaz de afirmar que viene a saltar del corazón a la palabra. Camilo Eque ofrenda al sur, a nuestro Sur, al sur que vivimos todos los días, lo ofrenda porque esta es la vereda desde donde canta, es desde este lugar donde se reconoce, nos reconoce y reconoce también el mundo; “describe tu aldea y describirás el mundo” es una reconocida máxima de Tolstoi y ciertamente lo logra, logra abrazar la historia musical, la historia del Lar en la poesía y comenzar su viaje y logra por sobre todas las cosas hacer que cada uno inicie su viaje, él como un cuentacuentos recibe el camino heredado y lo inunda con sus propias lluvias; Camilo desde la misma vereda donde estamos situados todos en el Sur, hoy, con su banda, se planta como álamo en medio del bosque y crece.

** Publicada en Revista Radio Seis bajo el pseudónimo de Liliana Y.

jueves, noviembre 8

Reflexiones de una mamá primeriza

De pronto dos palabras, casi mágicas, pasaron a formar parte de todos los hospitales, clínicas, salas cunas, consultorios y todo lo que tenga que ver con bebés y niños de este país, dos palabras mágicas “Estimulación Temprana” y cada vez que las mamás llevan al pediatra y a los consultorios a sus hijos les dicen: tiene que estimularlo, tiene que hablarle a su bebé, tiene que escuchar música su bebé, tiene que acariciar a su bebé, su bebé tiene que aprender a dormir con ruido, su bebé tiene que jugar con juguetes, tiene que reírse su bebé, usted tiene que ESTIMULAR A SU BEBÉ; entonces claro, sale la madre del consultorio muy concientizada en la Estimulación Temprana y llega a su casa, y le prende la tele al bebe, le pone música al bebé, juega con el bebé, acaricia al bebé, le hace soniditos al bebé y el bebé no sabe a qué diablos prestarle atención, porque son cientos de estímulos al mismo tiempo, entonces el bebé aprende a ignorar y deja de concentrarse, porque es imposible concentrarse en tantas cosas a la vez. Entonces ese bebé crece aprendiendo a ignorar y da lo mismo si hay televisión, música, juegos, personas hablando a su alrededor, da lo mismo porque ese bebé nunca supo identificar sus sentidos en función de los estímulos, ni a investigar sus sentidos, pues, como llegaban todos los estímulos al mismo tiempo nunca aprendió a conocer su cuerpo ni a REFLEXIONAR frente a los estímulos entregados y el bebé creció mucho más y llegó a la escuela en donde le diagnosticaron déficit atencional; su niño no se concentra señora, su hijo no puede quedarse quieto señora, entonces el niño pasa la infancia en las consultas psicológicas tratando de superar el problemita del déficit, pero aunque el problema del déficit quizás se aminore por la madurez y quizás logre concentrarse cuando sea más grande, el bebé bombardeado de estímulos será incapaz de meditar en la adultez, porque nunca se le dio el espacio para hacerlo, nunca tuvo pausas para pensar, siempre fue una “esponja absorbente” con la que todos se deleitaban “mira! si es tan vivo” decían, si está tan bien estimulado decían y cuando finalmente llegó a la adultez formó parte de la gran masa de personas que en la infancia fueron bombardeados por estímulos y que consecutivamente no critican (entiéndase en el sentido más amplio de la palabra, por favor), no saben hasta donde llegan sus capacidades intelectuales o físicas porque nunca tuvieron el espacio para aprenderlo. Y lo que es más curioso aún es que de adulto lo siguen tratando como “esponjita absorbente” la publicidad, la televisión, la educación, todo, absolutamente todo funciona de la misma manera, un estímulo tras otro dirigido a una gran masa de seres humanos incapaces de parar, mirar, escuchar, respirar hondo y reflexionar.

No es que sea drástica, tampoco que esté en desacuerdo con la Estimulación Temprana, solo creo que es necesario pensar en los niños como seres humanos únicos y que por muy pequeños que sean necesitan, como nosotros lo necesitamos, un espacio consigo mismos, sin mamá, sin papá, sin personas a su alrededor, solo ellos con su propio otro.

….. Todo esto a raíz  de lo conmovida que vi a Stella ayer cuando salimos al patio mientras el viento fuerte y tibio de noviembre rozaba igual de recio los árboles como su pequeño rostro… 

domingo, junio 17

Mínima Dosis

“Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento”
Tango (Naranjo en flor)

Dos meses antes de su muerte encontré por fin el primer film de Pina Bausch, y hasta donde tengo entendido el único “Die Klage der Kaiserin” (El lamento de la Emperatriz); lo revisé detenidamente, observé cauta cada movimiento, cada pedazo de cuerpo humano moviéndose a tiempo y a contra, pero hubo una imagen que me cautivó, que me sostuvo presa del casi sortilegio por varios minutos, una tela blanca agitándose por una mujer sin rostro sobre un fondo negro, luego Pina Bausch en una suerte de pecera quebrándose doliente y bella frente al lamento del agua; recordé enseguida un verso de Malú Urriola que adoro hasta estos segundos: “…Y por cargar este deforme destino he aprendido a desprenderme de las gentes / como se desprenden las plumas de los pájaros, las palabras de las palabras y las hojas del viento.”. Y es que creo que la misma esencia poética hay en “Bracea” (LOM, 2007) y en ese fragmento del film de Pina Bausch, ese querer huir a fuerza de pura rabia y melancolía, esa pequeñísima fracción de segundo en que el desequilibrio es refugio sublime; porque querámoslo o no, es lo único verdadero que nos va quedando.
A medida que me voy adentrando en la lectura de “Bracea”, voy encontrando ese desequilibrio, esa bondad mágica de la palabra descarnada, de las imágenes vueltas a los ojos desnudos, para abofetearnos en la mirada débil “Cuando la vi supe con esa certeza incierta que era un reflejo de esta vida que he sobrevivido, escuchando risotadas a mis espaldas, mientras me alejo caminando con mis tres piernas”. De pronto, y casi sin darme cuenta, estoy envuelta en un mundo sorprendente, acá no hay seres mitológicos, aunque bien podrían serlo, hay personajes y situaciones monstruosas sobrellevando un cotidiano que aterra pero que de igual forma conmueve.  Hermanas siamesas compartiendo un corazón, un hombre con medio cuerpo y otros con una tercera pierna, dos madres y un padre, un perro moribundo tras la furia del tren; imágenes paralelas a la línea de la belleza, todo un mundo hermosamente perturbado por la fracción de segundos que hace de la locura la perfecta esquina para situarse a observar las páginas de este libro; y es que hay que distanciarse de la razón, hay que huir de ella como huyen las perdices del ojo humano, sólo de esa forma nos reconoceremos  en la poética de este libro “La vida es un animal que muta todos los días. Y una piensa que los días son los mismos, iguales. Pero yo veo a la vida todos los días y casi nunca un día ha sido igual a otro. Ni una noche, ni una tarde”.
Es igual que en ese fragmento de la película de Pina Bausch, es esa misma sensación de espanto y ternura; es sólo el acto de quedarse con la pupila pegada a un movimiento y saber que ese mínimo espacio contiene todo el delirio aprisionado en el cuerpo. Una mujer sin rostro hace girar en ella misma una tela blanca sobre un fondo negro. Una bailarina quiere terminar de danzar en el agua detenida de una pecera. Unas hermanas siamesas conocen y prueban el amor, la pena, el desarraigo. Dos niñas buscan igual que la bailarina ese sueño de agua, volverse líquida por un instante y bracear y fluir en la voluptuosidad “Nuestro cuerpo es como un corcho abandonado a los requerimientos sensibles de las aguas./ Nada tan desconocido, tampoco. La vida en tierra también me hacía flotar como una hoja abandonada a los requerimientos de la vida”

Bracea de Malú Urriola y Die Klage der Kaiserin de Pina Bausch llevan consigo esa senda dibujada de la gota de lluvia en la ventana, el camino imaginado que se debe seguir por lo menos una vez en la vida para después andar sin pensamiento, como propone el tango, hay que adentrarse sin miedo al desequilibrio, hay que beber una mínima dosis de locura, sólo en ella es posible reconocerse en los espejos de medianoche, sin temor al puñetazo en mitad del pecho.

Texto publicado en Revista Babuino. 2011

viernes, mayo 18

De la ausencia de los gatos



En medio del jardín eras silencio
mi pequeña bestia guardadora de secretos  
A veces me quedo sintiendo tu presencia
y te admiro
porque fuiste hermana hembra profunda y honesta
te admiro



martes, noviembre 29

En defensa de la selva valdiviana, aproximaciones escultóricas para transitar otros caminos



Abordar una temática como la naturaleza en el arte suele ser repetitivo, un lugar común en donde lo figurativo es igual a nada, pensando que nada es igual a sin intención; entonces se piensa en ese verso tan renombrado de Huidobro, para qué cantáis la rosa oh poetas/ hacerla florecer en el poema... lo cierto es que hay veces que lo figurativo cansa, pero hay otras en que realmente deslumbra, conmueve.
Por la tarde del jueves 17 de noviembre se inauguró la exposición de esculturas; En defensa de la selva Valdiviana de Angélica Romero; a primera vista muchos animales, ojos enormes, colas, orejas, colores de maderas, olor a mañío, laurel, alerce; ya en un segundo paso la interacción es inevitable, tocar, acariciar, olfatear, sentir cada espacio de la gubia en los pliegues de las maderas expuestas. Entonces se hace necesario reflexionar en torno a la creación, a esa creación secreta, íntima, que nace en las cuatro paredes de un taller, porqué el único conductor que existe entre la intencionalidad del artista y el espectador es la emocionalidad que transmite el objeto artístico, por lo menos es lo que se pide cuando se entra a una exposición o se escucha un disco musical o se lee un libro. “El artista es la mano que, mediante una y otra tecla, hace vibrar adecuadamente el alma humana.” estableció Kandinsky hace varias décadas atrás y es eso lo que justamente encontramos en las esculturas de Angélica Romero porque no solamente vemos reproducciones de figuras animales, si no que visualizamos respeto, denuncia, entrega, valentía y compromiso con toda la energía natural que nos envuelve, y es que no hay que olvidar que habitamos Valdivia, que convivimos con hualves y frondosidades fantásticas y de eso hay que hacerse cargo, de alguna manera debemos ser integrantes activos del lugar que habitamos, de alguna manera debemos incorporar en nuestra cotidianidad el sentido de pertenencia y desde esa comarca mirar y abrazar el mundo. El trabajo de Angélica Romero lo logra, queda de manifiesto en las 12 esculturas que nos entrega en esta exposición, porque hay magia en ellas; magia y poesía, dos aspectos tan necesarios en estos tiempos en donde estamos bombardeados por destellos fugaces de abstracciones irresolutas y amalgamas medio huérfanas. Ella, logra transitar por el camino más olvidado. En este momento preciso de nuestra historia Ella valientemente nos recuerda que los árboles para tener copas primero deben tener raíces.

** Publicada en Revista Radio Seis

domingo, junio 6

Karra Maw’n de Clemente Riedemann: Las metáforas son siempre certeras.

Situarse en plena fertilidad de tierra, cuando ha pasado tanto tiempo, cuando casi todas las líneas han sido desdibujadas, cuesta, cuesta abrirse paso hacia el tallo a punta de ondasmagnéticas y sequía de aire provocada por los electrodomésticos, pero acá estoy, desperezándome, abriendo el libro que enrostrara lo que somos; Karra Maw’n
(Ed.  Alborada, Valdivia 1984 )de Clemente Riedemann. Este es ciertamente un libro clave dentro de la poesía del sur de Chile pues sin duda alguna es sustancial para lo que se denomina antropología poética, hay en estas hojas escritas de poesía y verdad una necesidad de comprender este hibridaje que somos. La configuración del discurso de Karra Maw’n se dispone a partir de elementos trascendentales como la historia y la lengua propia de los mapuches conformando así un croquis convergente de nuestra pluralidad, la que se manifiesta claramente en los distintos discursos, discursos con cargas culturales que se enfrentan constantemente;

“… cuando vieron muchos hierros y caballos
¡WINKA! – dijeron,
¡KIÑE PATAKA WINKA PIKUNPÛLE! – DIJERON,
Y fueron a consultar al guardador de secretos y leyendas:
“NIELOL DUGUTUM TRALKAN”
Y sintieron temor.”
La primera parte de Karra Maw’n nos transporta a ese lugar idílico en donde se aloja el mundo antes de la llegada de los españoles, el mundo antes de la contaminación el mundo de Karra Maw’ n que en mapudungu significa  “el lugar de la lluvia

“No era baldía aquella tierra
Bastaba con mirarla, sostenidamente
durante tres o cuatro lunas
y reventaban en los tallos las metáforas
Apenas con poner
un gramo de roja tierra en la palma de la mano
acontecían cerezas.
Hablar en mapudungu,
murmurar apenas la lengua de la tierra
era hacer vibrar en el aire
la canción de la tierra.
Poesía hermética para el académico.
Poesía elemental para el habitante de la ruka:
como respirar de cara al puelche
o sacar peces del estero.”
Karra Maw’n posiciona al lector frente a una pantalla de cine por donde se va contando la historia, primero el pueblo araucano, la tierra, la fertilidad, luego la llegada del winka, la sangre vertida, todo frente a nosotros pasa, pero ¿cuánto estamos dispuestos a aceptar de esas imágenes a la que nos remite la lectura? el pasado, es persistente y los discursos son irreconciliables, incluso hoy en día, esa es quizás la mayor significancia que posea este libro porque con él se despliega nuestra herida más grande, la lengua, cómo fuimos perdiendo una lengua, cómo fuimos ganando otra, cómo fuimos creciendo escuchando otras más, y es que somos esa infusión de hierbas al amanecer.
Riedemann logra crear una atmósfera sorprendente, nos envuelve, nos toca, nos lastima a veces, pero nos abraza también, Karra Maw’n es un espacio simbólico de nuestro propio trayecto, nuestra historia emplazada en el sur de Chile, caótica historia, violenta historia, historia de Sur.

“Primero estuvo el barro, después hubo adoquines:
Miles de esos cuadrados impertérritos
Que aun perviven en las calles más oscuras.
Pero quedó la fiebre debajo.
Debajo está el sudor y la peste,
el primer azadón quebrado en la cancahua.
El martillo y el serrucho están debajo,
debajo quedó también el sueño
(Si levantaras un adoquín entre tus manos
verías los ojos del colono
mirarte desde el fondo del oscuro cuadrado).”

Ciertamente no se puede pasar de este poemario, hay que abrirse a este mundo, que no es muy distinto a este presente, quise esta vez esbozar apenas lo que significa comprender nuestra pluralidad con la que ahora vivimos, con la que crecimos y de la que somos parte, Karra Maw’n de Clemente Riedemann no solo lo esboza, sino que lo enrostra, lo grita sin cobardía y el lector se queda absorto como frente al espejo por las mañanas.
Texto publicado en el 4° número de Revista Trepidante 2010