sábado, agosto 12

Guillermina y los fungi: el verde resplandor de nuestro imaginario


Pensé tantas veces en las posibilidades de habitar la literatura, de habitar esos resquicios hermosos del planeta que leía en aventuras, castillos medievales, la ciudad de París y sus recovecos, jardines europeos enormes con laberintos, selva amazónica indomable, todo ese ideal ajeno se instala en las mentes lectoras y perdura a través de los años como una bitácora de lo que soñamos y de lo que quisiéramos conocer.
Por el oficio que todos hemos tenido alguna vez, ese de leer cuentos antes de dormir, llevo un tiempo atendiendo con cautela los libros infantiles y apenas comencé la lectura de Guillermia y los fungi (Spiralia 2017) me sentí cómoda, nunca una aventura se iniciaba en un bosque de arrayanes, un bosque de arrayanes que abre nuestra memoria fotográfica y nos instala en ese lugar, en esa humedad y ese olor. Qué necesario es ese ejercicio de poder evocar mientras se lee, qué necesario es para nuestras niñas y niños poder constatar que aquello que  leemos en un cuento no está cruzando un océano de distancia. En este sentido este cuento nos entrega nuestras propias vivencias y entrega también el escenario a nuestros hijos en hijas.

Margaret Meek en su libro En torno a la cultura escrita nos dice que “A partir de los cuentos que escuchamos siendo niños, heredamos las formas de hablar sobre lo que sentimos, los valores que parecen importantes y los que nos parecen ser la verdad” en este sentido este cuento es un llamado a mirarnos desde dentro y quedarnos en este  estallido de verde que nos rodea. La joven autora Antonia Suarez, logra atraparnos con la historia, logra que abramos las cortinas de nuestra infancia, de nuestros propios caminos recorridos y por sobre todo entrega la posibilidad cierta a niños y niñas de habitar su literatura.

Actualmente tenemos muchas alternativas en cuanto a libros infantiles se trata, una oferta que no escatima ni en gastos, ni en precios, quizás sea también necesario dejar de pensar en ese estallido del papel couche y abrirle paso al resplandor de nuestro imaginario, porque este de seguro se convertirá en la bitácora de niños al otro lado del océano.
 

sábado, octubre 15

Hubo un tiempo hace treinta años. Señores denles permiso

Reseña:
Concierto de La Rata Bluesera
homenaje a Schwenke & Nilo
“la letra, la música y la interpretación tienen su propio significado potencial, con la posibilidad de transmitir contenidos ideológicos que normalmente tienen mayor importancia que el significado verbal aparente”
Robert Hodge*
Suecia, octubre 13 Bob Dylan gana el nobel de Literatura, se remecen las redes sociales y con ellas el aleteo de un minúsculo grupo de seres humanos que gustan de la poesía, gritan, vociferan, se enojan también. Si lo merece o no, da igual para esta reseña, el hecho concreto es que un cantante, un poeta no ortodoxo obtiene el mayor galardón de las letras.
Del otro lado del mundo, al sur, en Chile, Región de los Ríos, ciudad de Valdivia; se prepara el escenario para que una banda inicie un concierto homenaje a un dúo musical trascendental a partir de la década de los '80, cuando en Chile era plena dictadura militar y cuando todo podía ser causa de tortura y desaparición.
El caso puntual es que en Chile, en Valdivia, las letras de Schwenke & Nilo formaron parte de tiempos álgidos, violentos, de un país trizado por su propios habitantes; formaron parte de un movimiento cultural  de resistencia y poético, con ellos Clemente Riedemann  musicalizó varios poemas y la escena escritural del sur de Chile continuó desarrollándose, se transformó en una guarida, una trinchera de rechazo a la dictadura y una salvaguarda para la belleza.
Una o dos generaciones deben haber crecido al amparo de estas canciones, a mediados de los noventa todavía eran abrigo para la nostalgia; pero el tiempo tiene esa huella inexorable y la memoria se desdibuja en el círculo de lo cotidiano.
Los tiempos de democracia, el devenir de las denuncias, el descontento de una sociedad profundamente  híbrida, las historias cada vez menos contadas, las portadas de los diarios viviendo escándalos de corrupción, en este escenario bullicioso nos enteramos de la muerte de Nelson Schwenke y Valdivia se nubla, Valdivia y la poesía, la poesía y la música, la música y las artes, las artes y el punto de tiempo donde se construyó nuestra historia interdisciplinaria y popular. Así el desconsuelo de una muerte abrupta, nos permitió mirar nuestras propias vitrinas, nuestras ´dolencias históricas' y hacernos cargo de nuestra ‘cultura sujeto’, con la que se ha producido socialmente la realidad y la que ha sido a consecuencia nuestro ‘capital social’ (Salazar. 2013. p:120).
En este tránsito propio de las artes Javier Aravena junto a La Rata Bluesera inicia un trabajo de recuperación, comienza a gestarse un Disco homenaje a Schwenke & Nilo, una respuesta bravía para el olvido que quiere siempre carcomerlo todo. Un disco homenaje con toda la transversalidad del blues, qué acción más política pienso, cómo no pensarlo, mientras escucho El viaje y el diálogo es tan
Fotografía Marcos Matus
evidente con quienes nacieron en dictadura y quienes la vivieron, con quienes construimos nuestro imaginario entre líquenes, ríos y humedal, nuestra memoria de agua nos conduce a las páginas anteriores, y en ellas La Rata Bluesera hoy busca decir con su trabajo que desde el sur de Chile la inquietud creativa es la misma que hace treinta años, por lo menos así se entiende con los arreglos musicales; no es sólo un disco figurativo de versiones de canciones, hay en cada tema un trabajo, una intención de decir y de traer de vuelta con nuevas musicalidades las letras.
Javier Aravena y La Rata Bluesera logran transportar ese imaginario recuperado, lo instalan de pie frente al ahora y es igualmente transgresor que hace treinta años con Nelson Schwenke y Marcelo Nilo en escenarios de clandestinidad, igualmente transgresor que los movimientos culturales Matra o que la 'poesía rupturista del contragolpe' (Mansilla 2010),  transgresor como el trabajo poético de Maha Vial, Rosabetty Muñoz, Clemente Riedemann, Jorge Torres, igualmente transgresor que tener la porfía de quedarse y desmarcarse de la ‘memoria oficial’ porque ese es finalmente la intencionalidad del discurso, la dimensión política del homenaje a Schwenke &  Nilo que no es más ni menos que instalarse y seguir construyendo desde ese emblema nuestro ‘capital social’, incluso décadas después, con otros músicos y poetas, con otros acordes de guitarra, con otras transversalidades en el arte. Señores denles permiso.

** Link para escuchar Primer single del disco homenaje a Schwenke & Nilo

https://www.youtube.com/watch?v=ITs-o66jHAE


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*Hodge, R. (1999). “Canción”. En Van Dijk (Ed). 1999. Discurso y Literatura. Nuevos planteamientos sobre Análisis de los Géneros Literarios (pp 149-164) Madrid. España. Visor.

- Salazar, G. (2013). Dolencias históricas de la memoria ciudadana (Chile, 1810-2010). Santiago. Chile. Editorial Universitaria.

- Mansilla, S (2010) El paraíso vedado. Santiago. Chile. Lom

jueves, junio 2

Anaqueles Libro Cuatro: Territorio Cercado de Maha Vial: un alambrado de púas para nuestra conciencia

2016 y por Valdivia siguen pasando buenas cosas, buenos libros lanzados al secreto e íntimo mundo de los lectores furtivos
 

LIBRO CUATRO: TERRITORIO CERCADO de MAHA VIAL



En portada el ingreso al hospital, a una oficina, a un peladero, a un mundo paralelo que vive en torno al mal trato, el vacío, el verde gélido que enfría la sangre, la luz artificial que rebota en el suelo como en una sala de espejos. Maha Vial (Valdivia, 1955) nos trae acostumbrados a enfrentarnos a nuestros miedos, a lo feo de nosotros mismos, a nuestras permisiones, lo cierto es que Territorio Cercado (Kultrun 2015)  no es una excepción, en este poemario encontramos el tránsito del dolor, la contingencia como piedra en el zapato, el cuerpo como ánima paciente, eso si, ya no tan solo femenino si no que transmutado “sólo los ángeles agachan la cabeza y se sorben los mocos / unos tras otros en el silencio de la noche / unos tras otros sonriéndole al enemigo”

A 2016 la queja es absoluta en un Chile esquizoide, las farmacias invaden las ciudades y abrazamos la enfermedad con el silencio del que otorga, es acá en donde la voz poética de este poemario se sitúa, una voz fuerte, denunciante, posicionada en su espacio que es el límite, o la cerca si se prefiere, la cerca entendida como megáfono para la denuncia, porque ahí en la cerca habitamos todos en este territorio, ahí en la cerca pende de un hilo nuestra dignidad, nuestra paciente dignidad que se olvida cada cierto tiempo de respirar, porque sobrevive con inyecciones de adiestramiento “recibo un par de monedas / una tibia caricia / un pedazo de higiénico para sonarme la nariz / luego voy donde el oftalmólogo y repito la escena / sino lo haces así no te entregan los anteojos”

-La carbamazepina muele la memoria- estalla en una página el texto, la afrenta es de una memoria que se niega a desaparecer, una memoria que quiere dejar de ser recetario para convertirse en pedazo de piel, en cuerpo habitado conscientemente por uno, por dos, por la muchedumbre si se quiere. El respirar es entonces la metáfora de movimiento, y desde esa metáfora se juzga el mundo, los poemas se suceden como imágenes abiertas o cerradas allí Maha Vial logra enfrentarnos a  nuestra propia angustia, Bataille explicaría años antes, en El límite de lo útil, que la angustia no es más que “nuestro constante debate entre lo minúsculo cerrado y el espacio libre; y ante todo entre los demás hombres y uno mismo, entre la generosidad y la avaricia”, ese trasladarse en la palabra se enuncia incluso en el título de cada poema en el estado y las situaciones de cada texto, en los sitios y en nuestra conciencia “Miles de ojos-milísimos-ojos-mosca que atraviesan el recinto / que tocan sus bordes en interiores que rozan la costra y leen el diagnóstico /  miles de remiles ojos-moscas vigilando la letra que se escribe”

Territorio Cercado es un poemario inquietante, porque es un poemario denuncia, un poemario que hurga en nuestros propios límites de dependencia y dignidad, no es casual el epígrafe de Diamela Eltit,  no son casuales las imágenes recurrentes a las cápsulas, al monocromo del pavimento. Maha Vial nos entrega las púas de su cerco/alambre, en donde reside su palabra vivida por ella y por  todo quien desee abrir el telón.

lunes, noviembre 16

Anaqueles: Libro Tres. Plaza de la República de Pedro Guillermo Jara

Articular un poco el espacio de tiempo, volver a leer, reconocer, saber qué ha sucedido por las calles que transitamos, con las personas que reconocemos,
Me parece tan necesario echar un vistazo a lo que se ha escrito desde este bagual, más allá de que seamos la próxima capital cultural (aunque la excusa es perfecta), nos urge leernos y re-leernos, darle algo más de vida a todos esos libros que anidan en los anaqueles de las bibliotecas y librerías esperando que llegue un pájaro hambriento y los devore; pero sobre todo nos urge  como acto heroico de construcción de identidad.

LIBRO TRES: PLAZA DE LA REPÚBLICA de PEDRO GUILLERMO JARA

Sentarse en una plaza pública, esperar a que alguien se siente a tu lado, iniciar una conversación atemporal, preguntar por los indicios de lluvia, por el viento, sentarse a fumar o a ofrecerle pan a las palomas, mirar a Picarte a Camilo Henríquez, a Pérez Rosales, sentir un poco la calma de la nuestra violencia.
Así aparece en 1990 este libro de relatos de Pedro Guillermo Jara (Chile Chico 1951) denunciando los golpes recibidos en pleno cambio diz que social, diz que político, diz que económico.  Plaza de la República se instala en un fragmento crucial de la narrativa de la post dictadura, pues sitúa, como muchos, a la violencia como temática, pero no de una forma evidente o a boca de jarro, sino más bien solapada, porque esta va de la mano con el rotundo silencio que todavía nos carcome.  “Por mi parte ya me he acostumbrado a su vida, a esos guiños y continuas caricias mientras mis brazos, piernas y hermoso rostro, duro como la cerámica y blanco como la muerte, tratan de sonreír y de hablar”  
Sumergirse en esta lectura, veinticinco años después; es de alguna manera leer una crónica del presente, los tópicos, las reminiscencias, el gesto escritural de denunciar, de advertir que en los adoquines hay, sobre todo, una vida paralela que no es a simple vista.

Plaza de la República, el lugar de encuentro de los violentados, el lugar físico desde donde se denuncia, el lugar físico para decir, el lugar físico para no decir; así también este libro de relatos escritos entre 1980 y 1989. Jara, escribe este libro como lugar, para instalarse y desde allí recorrer la médula de un país que tras dos décadas y media sigue siendo el mismo país que golpea, que  calla, en donde viola una bestia que embaraza a inocentes para dar a luz a in(humanos) de siete dedos, una bestia que clausura a vista y paciencia de todos, en el centro; en la Plaza de la República de cualquier ciudad.
“Lo que sucede es que la cadena remata en el tobillo de un hombre, unida a un grillete, mientras la cadena es
Arrastrada por ese tobillo
Es arrastrada por esa pierna
Es arrastrada por ese cuerpo
Es arrastrada por esas manos
Es arrastrada por esos dedos
Estos dedos que se aferran
A los adoquines”
Plaza de la República de Pedro Guillermo Jara
Primera Edición abril de 1980
Editorial El Kultrún
Valdivia, Chile
Inscripción N° 75.947

sábado, octubre 17

Estoy reparando libros maltrechos en la Biblioteca
Estoy escuchando una canción que habla de lilas y margaritas
Estoy recordando a mi abuela Ube
Estoy sintiendo a mis hijas correr por su cocina de campo
Estoy pensando en mi abuelito darle los 20 besitos antes de su muerte
Estoy doliendo un poco su ausencia, todavía
Estoy remediando libros cansados en la Biblioteca
Estoy zurciéndome con invisible el corazón
Estoy imaginando que quien se lleve este libro reparado
Recuerde a sus abuelos en la página cincuenta y siete

sábado, septiembre 5

Sobre Historia Secreta de Chile de Jorge Baradit

Presentación del libro Historia secreta de Chile, Librería Que Leo.
 Valdivia, 4 de  Septiembre 2015


“las macronarrativas desde la perspectiva de la colonialidad, son precisamente  los lugares desde los que “un pensamiento otro” podría llevarse a cabo, no con el fin de contar la verdad sobre las mentiras, sino para pensar de otro modo, para desplazarse hacia “una lógica otra”; en suma, para cambiar los términos de la conversación, no sólo su contenido”
Walter Mignolo [1]
Por estos días hemos sido testigos mudos de la imagen terrible que da vueltas al mundo, oscilando de computador en televisor, el cuerpo de Aylan Kurdi es encontrado en las arenas de una playa de Turquía; un cuerpecito abatido por el propio mundo que lo vio nacer y que ahora lo convierte en ícono del drama horrendo de los refugiados de guerra sirios. Inicio con esa imagen cruda, porque aún está latente y desajusta el rostro mientras se contiene una que otra mueca, enuncio la imagen para preguntar además quién se hará cargo de él,  y de ella, ¿en qué punto se posiciona el apoyo para construir el mundo?, el otro mundo si es que esa otredad existiera,  y esto urge, porque el olvido es voraz y no perdona, bien lo sabemos nosotros, los chilenos del bicentenario envueltos en banderas gigantes y en estrellas como guirnaldas.

                En Chile la literatura ha sido medular para generar las directrices de lo que no se dice, de eso que no se cuenta, la literatura en su más primigenio oficio ha rumoreado y denunciado, haciéndose cargo de una historia que no es paralela, pero que tampoco es oficial, esa ha sido la treta perfecta para sobrevivir por tantos años y es además la forma perfecta de establecer el vínculo con el otro, con ese otro que busca y desea enfrentarse a su realidad con un discurso y una tradición propios. Todorov en el libro Las morales de la Historia argumenta incluso que “podrá ser función de los intelectuales representar el papel del tábano o también del aguijón en la sociedad”, es, en este vértice en donde se abre la fuga hacia la historiografía de un país que ha bifurcado desde siempre sus caminos.
Nos situamos entonces en un 2015, álgido, con un terremoto político que nos ha sacudido a todos y todas, en este paréntesis de nuestra línea de tiempo se presenta Historia Secreta de Chile, libro en donde  el autor desvencija hechos cercados, los incorpora al cotidiano y los transmuta en una necesidad cierta de “querer conocer”, es quizás el valor preponderante de estos escritos que configuran entre si un cuerpo narrativo audaz y por la misma razón, cercano.

Baradit desde lo argumentativo genera una relación con la otredad, una triada precisa entre el conjunto de textos que componen Historia Secreta de Chile, la audiencia y el imaginario común, ávido siempre de certezas. El libro irrumpe entonces en la necesidad de conocer, de querer saber algo más, para poder configurar identidad; necesidad tan propia de los adolescentes de doscientos años, que buscan con exaspero el ya mencionado “pensamiento otro” de Mignolo el que se hace posible “cuando se toman en consideración las diferentes historias locales y sus relaciones de poder particulares”. Ahora bien, bajo esta premisa, la dialéctica lineal del desarrollo histórico quedan un poco a tras mano, pues el conjunto de textos reunidos por el autor no pretenden establecer el vínculo con la historia, sino más bien con la identidad y es en este sentido en donde se subentiende el término “secreto”  el que se  articula desde la intimidad.

Historia secreta de Chile de Jorge Baradit vino a afianzar la relación con el lector, y en ese punto radica parte de su éxito, en la elección de gubias con que se talla la madera que buscamos ser, quizás desde acá, lo anecdotario se vaya desdoblando paulatinamente a lo substancial y vaya convirtiéndose en secreto, en intimidad, en identidad, pues necesitamos ese punto de apoyo desde donde construir nuestro mundo y hacernos cargo de él.





[1] Mignolo, W Historias locales /diseños globales  2003  Ed. Akal p 133

jueves, septiembre 25

De nuestro tema



                              
 










  a Vladimir Mayakovski

Me ves desde ese rincón absoluto, aéreo
investigas mi llaga doliente
y te afanas en el relieve de mi ojo movedizo
en mis manos quebradas que escriben
te preguntas por qué no estoy afuera
en la calle,
sellando el pacto que antes fuera nuestro
por que no estoy en parques
abofeteando el desarraigo
Me provocas
a la unión con el verso terrible
me increpas por no volverme boca
por no ser lengua entera de la boca que se escapa a los besos
a los rostros cansinos, borrados de turno.
Yo  tampoco comprendo mucho estas
páginas atroces
las miradas en serie
los colegios en llamas
ESTUPIDEZ GRITO!!!
el delirio me niega tres veces como a un cristo
y la cárcel se abre paso ante los perros de siempre
detengo al destino flojo
dos, tres pasos antes del latido final
te llamo padre, amor, aullido te llamo
“¡del corazón a la sien!” me regalaste ese tema
confesaste su nombre en trueno
Yo llevo ahora las riendas del día
y martillo tu voz en las nucas del tiempo

viernes, agosto 29

Anaqueles: Libro Dos. Karra Maw’n de Clemente Riedemann

Insistir en la necesidad de volver la mirada, abrir los ojos, masticar nuestro presente literario, recordar y comprender el por qué Valdivia se ha convertido en una de la ciudades más prolíficas en cuanto a literatura se trata, pese a la lluvia o quizás gracias a ella.
Insistir en la necesidad de echar un vistazo a lo que se ha escrito desde este bagual, más allá de que seamos la próxima capital cultural (aunque la excusa es perfecta), nos urge leernos y re-leernos, darle algo más de vida a todos esos libros que anidan en los anaqueles de las bibliotecas y librerías esperando que llegue un pájaro hambriento y los devore; pero sobre todo nos urge  como acto heroico de construcción de identidad.


LIBRO DOS:
KARRA MAW’N de CLEMENTE RIEDEMANN
Imagínese usted que hace 30 años, por acá por Valdivia, se terminó de imprimir en la calle Anibal Pinto # 1925 ahí en los talleres gráficos de editorial Alborada uno de los libros más trascendentes de nuestra historia literaria, un libro brillante y adelantado, uno de los precursores de la denominada antropología poética, hablo de Karra Maw’n de Clemente Riedemann (Valdivia 1953)
Pero ¿por qué Karra Maw’n (“el lugar de la lluvia” en mapudungun) es un libro imprescindible hoy en día?
Hay varios puntos a los que prestarle atención, uno de ellos es que este libro entra de lleno a la denominada poesía etnográfica en Chile, así lo plantea el profesor de literatura de la UACH Iván Carrasco, es decir que, toma herramientas de la etnografía para configurar el universo poético del texto; dar cuenta del hibridaje cultural existente desde donde se desprenden además, múltiples discursos cada uno con sus propias cargas culturales.
Lo primordial en el discurso de este libro es que, la voz del poeta-cronista como lo denominara en un estudio el profesor de la UACH Yanko González se traslada por la historia contando y evidenciando los abusos sufridos por quienes fueran los habitantes originarios de esta tierra idílica, llamada Karra Maw’n, de esta forma se va conformando un bosquejo único y muy certero de nuestra propia evolución histórica y cultural.
Riedemann crea para sus lectores un ambiente de sala de cine, pues posiciona al lector frente a una pantalla por donde se va contando la historia, primero el pueblo araucano, la tierra, la fertilidad, luego la llegada del winka, la sangre vertida, la llegada de los alemanes y cada poema se va convirtiendo en un espacio simbólico de nuestro propio trayecto por esta tierra.
Han pasado 30 años, imagínense ustedes y todavía estamos rumiando ese pasado, todavía hay discursos que son irreconciliables, esa es quizás la mayor significancia que posea este libro pues, si abro este libro 30 años después y lo instalo en este presente que habitamos, las palabras saltan para enrostrarnos que no muchas cosas han cambiado y nos quedamos pensativos como frente al espejo por las mañanas.
Mención aparte merecen los grabados interiores que acompañan el poemario de esta primera edición; una serie de 6 grabados (incluida la portada) de Roberto Galo Arroyo los que se desprenden del texto y que grafican la sombra y la sangre que son de una u otra manera la atmósfera de este Karra Maw’n.

Karra Maw’n de Clemente Riedemann
Primera Edición 1984
Editorial Alborada
Cubierta y grabados interiores: Roberto Arroyo
Valdivia, Chile
Inscripción Nº58648


lunes, agosto 25

Anaqueles: Libro Uno. Maldita Perra de Maha Vial

Por Valdivia siempre han pasado cosas, buenas cosas, malas cosas, cosas arriba, cosas abajo, ¡cosas! no es que quiera escudriñar en todas ellas, pero si en una particular, la literatura. Me parece tan necesario echar un vistazo a lo que se ha escrito desde este bagual, más allá de que seamos la próxima capital cultural (aunque la excusa es perfecta), nos urge leernos y re-leernos, darle algo más de vida a todos esos libros que anidan en los anaqueles de las bibliotecas y librerías esperando que llegue un pájaro hambriento y los devore; pero sobre todo nos urge  como acto heroico de construcción de identidad.
LIBRO UNO:
MALDITA PERRA de MAHA VIAL
Los discursos son esencialmente importantes, son necesarios para edificar o desmantelar realidades; todo nuestro accionar humano va de la mano de un discurso, es el hilo de nuestra aguja llamada vida. Bajo esa premisa básica es que arbitrariamente he decidido con Maldita Perra iniciar esta serie de reseñas. Hoy, hay ciertas cosas que nos parecen atroces, desvergonzadas, sacadas de toda lógica del respeto, fumar en la misma habitación de un niño, por ejemplo, nos parece tan violento como la analogía mujer/ perra.  Esa es justamente la metáfora que me parece tan rescatable, porque es en sí misma una denuncia. Actualmente el trato discursivo referente a lo femenino se está transformando, hay argumentos que simplemente ya no se toleran porque se entiende que son visiones desde lo establecido y lo establecido es siempre patriarcal. En la poesía de Maha Vial y particularmente en este libro encontramos un claro y concreto discurso: el desapego absoluto  hacia lo mujercita rosa, la perra es la que ama y la que sufre y la que trata (logra)  vivir en este podrido mundo de perros grandes, la perra es la que a pesar de tener todo en contra avanza y crece, con pura fuerza de mujer/perra. Maldita Perra fue publicado en Valdivia en el año 2004, hace ya diez años ¿cuánto ha cambiado la visión de lo femenino desde entonces? A diez años es bueno abrir de nuevo este libro, leerlo ni como guía, ni como escape, es bueno para darse cuenta que algo se ha avanzado, aunque la analogía siga tan vigente, porque siempre mujeres/perras intentando abrir los espacios en un mundo de perros bravíos.
A lo largo de toda la historia
Las perras han sido carne de cañón
¿o carne de perros?
Las perras son fieles
Cariñosas
Abiertas al amor
(el amo generalmente es un hijo de puta
y la puta es una hija de perra
que ha perdido su norte)
Maldita Perra de Maha Vial
Primera Edición agosto 2004
Editorial El Kultrún
Valdivia, Chile
ISBN 956-7291-42-X

viernes, agosto 8

El hombre E de Cristóbal Durán: Caída libre al imaginario


Hace un par de días vi un documental sobre Alberto Bravo, poeta de niebla, del Director Cristóbal Durán. Confieso acá mi ojo vulgar en cuanto a estéticas audiovisuales se refiere, sin embargo cuando se trata de poesía puedo advertir ciertas afinidades, trabajar con la imagen es también trabajar con la poesía, es hablar desde la poesía, porque la imagen se sitúa en la palabra como un tatuaje secreto.

En un principio, desde la distancia de la mirada pude advertir la intencionalidad; abrir un hoyo  extraordinario desde la vereda del cotidiano, un hombre enseña a hacer pan mientras fuma y habla de Nietzsche. Es sabido que el sur de Chile es frío, áspero de clima, pero es desde esa aspereza donde se construyen identidades imaginadas, como acá;  donde la violencia taciturna no es más que un ahogo desmedido, por la palabra, porque la boca no dice todo lo que calla, entonces la rata se llena de moscas infectas y la lombriz intenta seguir un camino a tientas, cegada por la luz; “anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal” escribió Huidobro y claramente en este documental predomina esa idea, de una u otra forma nos hace transitar por el hartazgo, la disonancia del personaje, la que se vuelve nuestra también, pero no como un acto de empatía si no, más bien, como una necesidad de huida hacia nuestro propio imaginario.

El hombre E es un trabajo que busca ser desafinado, desencajado, en donde el realizador nos hace guiños permanentes para entrar una y otra vez a la vereda cotidiana de lo extraordinario, si vuelco la mirada, puedo ver bajar la letra por un riachuelo. En un principio pensé que era demasiada la espera para que la letra tomara la relevancia que esperaba, ahora caigo en cuenta, y puedo evidenciar la causalidad del realizador y es que siempre estuvo ahí, incitando, desmembrando el ojo y el oído; la palabra es la maestra del eterno retorno, es por eso que no se frena, y siempre busca, caer libre al imaginario.

el hombre E (trailer)


miércoles, julio 23

Herbolaria


Plaqueta publicada en Valdivia. 2010 de la micro editorial Pillaje. parte del proyecto Llueve o la Música está muy fuerte.

HERBOLARIA


jueves, julio 3

sobre Kiltros de Javier Milanca

Para los entendidos en la materia un Kiltro es un perro sin pedigree, una mezcla de razas, un mestizo. Para los no tan entendidos un kiltro es un perro fiel, uno que te sigue en todas, de esos que “apañan” a toda hora, en cada momento; de esos que están en cualquier lugar; menos en el centro.
Abro la ventana entonces y a primera página, aparece la escena casi divina de la provincia, pero no de esa pintada en cuadros de acuarelas, no de esa provincia medio ajena que nos predispone casi a un paréntesis medio etéreos o por lo menos demasiado lisonjeros. Hablo de la provincia de verdad, de esa secreta mixtura que se mueve entre lo lúdico, lo misterioso y lo terrenal, como los cantos a lo humano y lo divino.
En Kiltros de Javier Milanca encontramos ese manejo insondable del folclore, hay en este libro de cuentos esa nomenclatura perfecta entre la audacia y la inocencia; nomenclatura que nos lleva necesariamente a una poesía deslenguada y cercana, pero ojo, no cercana para cualquiera, sino que cercana para nosotros, porque acá la palabra se abre como caña de tinto en las mañanas, y quien no entienda esa metáfora es porque simplemente no conoce de periferias, porque querámoslo o no, ser de provincia es estar en la periferia y hay que siempre alzar la diferencia como bandera de lucha y Milanca logra en este libro enrostrar esa diferencia como común denominador de lo que llamamos diversidad cultural, porque acá no se habla solo desde ese matiz pintoresco, acá se propone a la deriva, a la esquina, como espacio simbólico de pensamiento y sobrevivencia.
Hablar de la narrativa de Javier Milanca, es hablar de condimento puro, hay sabores más allá de la piel que se agitan en la cabeza lectora y descuelgan desde la misma en racimos de inquietantes ideas, hay orgullo en estas páginas escritas, hay identidad gatillando cuestionamientos, impugnando certezas, hay una voz concreta que se abre paso entre bosques y cementos para gritar desde sus propios vértices sanguíneos que existe, que está ahí, que dice y que construye con la palabra, porque acá no hay paralelismos de tiempo ni de espacio, acá hay una realidad, cruda y desafiante y desde ese cariz Kiltros de Javier Milanca toma ribetes trascendentales dentro de la narrativa del sur de Chile, no solo por la temática de los cuentos, si no también por los epígrafes que van de alguna manera guiando la lectura hacia otras esferas de comprensión; las que no tienen solamente que ver con una apreciación estética de la obra, sino más bien con una apreciación histórica y social de esta. 
Quien canta su mal espanta, canta Francesca Ancarola, quien escribe su mal, lo hace desde la desvergonzada certeza de saber que hay otros acompañando la ruta, que hay otros kiltros fieles abalanzándose en contra de esa rarísima idea de progreso que nos envuelve, mientras los otros los de raza fina pasan sus días despellejándose en paseos de mall y juegos de ruleta en el casino. 
Abra usted lector estas páginas de greda y reconozca en ellas cuánto de mestizo hay en su alma. Pero tenga cuidado; no vaya a ser que Javier Milanca lo pille confesado y recuerde siempre, el pedigree corre peligro. 

**(presentación del libro: Los Lagos, abril 23 de 2010)

viernes, junio 27

Entrevista: Victimized, la hazaña del Metal en la selva valdiviana (2ª Parte)


P: Pero cuenta la leyenda que hicieron varias tocatas fuera de Valdivia también.
R: Si, salíamos harto nos invitaban a Osorno y Puerto Montt. Nuestra primera salida fue a Puerto Montt, y fue también bien terrible, porque se hizo en una de las últimas poblaciones que fueron erradicadas de los cerros, en una especie de galpón. Nosotros nos subimos a tocar y de pronto nos damos cuenta que comienza a sonar una especie de lluvia, pero esta se hace cada vez más fuerte, hasta que caímos en que eran piedras las que nos estaban tirando desde afuera, así que nos quedamos encerrados porque si salíamos nos ‘cogoteaban de una’, si hasta los cuchillos nos mostraban por las ventanas, así que hubo que llamar a “la fuerza pública” para que nos sacaran de ahí.
P: Y ¿cómo es que los invitan a Puerto Montt, cómo se gestionaba la difusión del grupo?
R: Sin Internet, sin telefonía pensarás que sería muy difícil, lo que pasaba es que como el ambiente dentro de la región no era tan tan grande, las bandas se conocían entre todas, así que ellos venían a tocar a Valdivia y después nos invitaban a nosotros.
P: Pero la difusión, porque claro que imagino que era complejo sin Internet, hoy en día todos tienen la chance de crearse un My Space y poder mostrar ahí su trabajo, pero antes, aparte de la tocata no había mayor comunicación entre ustedes y si la había cómo se realizaba.
R: Sucede que siembre se hicieron revistas, las que eran muy precarias, entonces se grababa un cassette y el que dirigía la revista daba su opinión de la banda, habían varias revistas de hecho en Valdivia habían también y para comunicarnos nos carteábamos, nos enviábamos noticias de las próximas tocatas que se harían y grabaciones de temas. Y siempre enviábamos información a las revistas todavía quedan algunas guardadas por ahí.
P: Y el cambio de nombre, cuando pasan a llamarse Victimized
R: En el año ’94 nosotros con Vaginal Supuration cantábamos en inglés, ese mismo año decidimos cambiar las letras y volverlas más ‘sociales’ y comenzamos a hacerlas en español, desde ahí ya fuimos Victimized.
P: Pero entonces el demo ¿cuándo aparece?
R: El demo aparece pronto. Ya a estas alturas veníamos de tocar harto, así que nos invitaron a tocar al Windsor School, nosotros dijimos que si, así que fuimos, llegamos allá, tocamos y al final nos dicen que era un concurso y que lo habíamos ganado y el premio consistía en cien lucas. Así que por fin recuperamos las lucas que habíamos gastado y obviamente las invertimos en un demo.
P: Pero esta vez no fueron a Temuco imagino.
R: No, el demo lo autogestionamos por completo, desde la carátula hasta el último detalle,  todo lo hicimos nosotros con ayuda del Gato y amigos, esa vez se grabaron 20 copias, nos quedamos con unas cuántas y otras se distribuyeron en la disquería Popsi.
P: Ya va harto rato de que comenzó la hazaña, de todos estos años cuáles fueron las tocatas más significativas.
R: Muchas, la verdad, fue harto tiempo desde que comenzamos a gestar movimiento rockero en Valdivia, antes no existía esa opción o por lo menos no era masivo, y todas las tocatas donde participamos fueron relevantes para nosotros, imagínate que pasamos por sedes de juntas de vecinos y la de Rubén Darío era la más preciada. Tocamos en el Centenario, en las tocatas de Yanquilandia en la U tocamos en un mismo escenario con Dorso – Excretor – Undercroft – Slavery – Torturer – Criminal. Partimos haciendo tocatas de rock y metal en Valdivia; en el año ’95 nos juntamos con Pirámide, Bou Adiccion y Mortem, hicimos una gran tocata en la disco Cadillac, esa fue una gran experiencia también, porque eran todas bandas locales y nos dimos cuenta que algo estaba pasando con la música en Valdivia, eran todas excelentes bandas  y había mucho público para ellas también.
P: Alcanzaban a dimensionar lo que sucedería con Victimized, es decir el hecho de volverse un referente musical.
R: A esas alturas no, nunca lo dimensionamos, es cierto que partimos con la dinámica de las tocatas, pero nunca pensamos que se continuaría, nosotros tocábamos y lo pasábamos bien, y queríamos aprender más y buscábamos referentes musicales y nos escuchábamos entre nosotros, teníamos una comunidad importante de  músicos y amigos, de hecho algo que fue muy especial para todos quienes vivimos la música en valdivia en esa época fue el programa de radio “Obertura Rock” conducido por Anni Aguilar, lo daban en la radio San Sebastián, ese programa lo escuchábamos todos quienes estábamos haciendo música en ese momento en Valdivia, allí tocaban nuestros temas y los de las demás bandas y conocíamos también lo que estaba pasando en otras ciudades, es cierto que sentíamos que estaba pasando música por todos lados, pero a esa edad uno nunca dimensiona tanto las cosas, de hecho nunca nos imaginamos que nos iban a entrevistar después de tanto rato.
P: Pero viene la separación, ¿cómo se toma esa decisión?
R: Esa no fue una decisión que hayamos tomado, es decir nunca nos paramos en un lugar y dijimos ya, hasta acá no más llegamos, simplemente nos fuimos dejando en los ensayos, cada vez eran más esporádicos y cada vez nos reuníamos menos, nunca nos peleamos ni nada parecido, simplemente comenzamos a hacer otras cosas y la banda fue quedando en la nebulosa del recuerdo.
P: Y hoy a 2009 a ya 18 años de aquella vez qué pasa ahora con Victimized y con sus integrantes.
R: Seguimos haciendo música, somos músicos más que metaleros o rockeros, cada uno de nosotros tiene proyectos musicales independientes, seguimos haciendo rock o jazz, y seguimos tocando en bares o tocatas en Valdivia, eso no se ha perdido, seguimos haciendo música.
P: ¿Y habrá posibilidades de reunir a la mítica banda?


R: Siempre es una inquietud, reunirse y volver a ensayar… quizás, quién sabe... tal vez después de la entrevista nos descubra un productor y quiera volver a escucharnos en vivo. (risas)

jueves, junio 26

Entrevista: Victimized, la hazaña del Metal en la selva valdiviana (1ª Parte)

Nombre:                 Victimized

Integrantes:    José Miguel Albornoz (Voz)
                 Michel Paredes (Guitarra)
             Cristian Rodriguez  (Guitarra)
             Lalo Bachman (Bajo)
                         Guillermo Patiño (Batería inicios)
                         Leo 'papa' Ulloa  (Batería)


P: Hace un par de días atrás entrevisté a Inferial, a ellos les pregunté por ustedes sabían de la existencia de una banda llamada Victimized, pero no sabían ni cuando ni como, así que creo que se hace necesario iniciar la entrevista por ¿cómo y cuándo nace la banda?
R: Partimos tocando el año ’89, pero en esa época nos llamábamos Vaginal Supuration. Éramos chicos, teníamos alrededor de 17 ó 18 años cuando decidimos formar esa banda, de hecho tener una guitarra o un bajo era una especie de “lujo” y tocó la suerte que el papá de Willi (Guillermo Patiño) y el mío (Michel Paredes) eran músicos, de aquellos que animaban las fiestas, así que en nuestras casas siembre hubo instrumentos. 
P: ¿Y dónde ensayaban y bajo qué condiciones?
R: Para ensayar nos conseguíamos sedes vecinales, creo que hasta en centros de madres tocamos alguna vez, pero eran muy precarios, todo era precario en realidad, nos grabábamos con una radio a cassette, y en las sedes de pronto organizábamos un ensayo masivo, algo así como una tocata, quedaba la cagá y luego teníamos que buscar otra sede para ensayar, porque nos echaban siempre.
P: ¿Y la primera tocata cuándo la tienen?
R: En esos tiempos la modalidad de “tocata” no era tan masiva como ahora, todo era muy ander, muy marginal, no había lugares y amplificar equipos era carísimo. Así que nuestra primera tocata oficial fue en el año ’92, fue para el cumpleaños de Pamela Aguilar, nos juntamos tres bandas Trastorno Gástrico – Infectusgore y Vaginal Supuration, fue la primera vez que nos juntábamos tres bandas a tocar, fue la primera Tocata en Valdivia.
P: Y su público, imagino que tenían una cantidad considerable de seguidores
R: Al ser todo muy ander, nuestras tocatas eran precarias ni micrófonos teníamos muchas veces y teníamos que cantar y tocar a capela, pero nuestro público era fiel, comenzamos a gestar un gran movimiento, obviamente sin que nos diéramos cuenta de ello, después de esa tocata, comenzamos a juntarnos en diversos sitios, incluso usábamos el teatro Lord Cochrane, pero cuando estaba en obra gruesa aún... no habían sillas, era un armatoste de fierros y cemento, ahí tocábamos y nuestras tocatas eran abiertas al público, y no era difícil que familias enteras se acercaran a ver a este grupo de cabros rompiéndose el cuello cabeceando.
P: A esas alturas ya iba en serio la banda entonces.
R: No, nunca fue tan en serio, seguíamos siendo cabros que jugaban al músico, nunca nos paramos y pensamos esto hay que plantearlo en serio, nosotros simplemente tocábamos, ensayábamos, carreteábamos, la pasábamos bien, conocíamos a músicos y otros músicos nos conocían a nosotros, y la verdad es que queríamos puro tocar, donde nos dijeran allá partíamos con los instrumentos al hombro, -batería incluida-.
P: Sin embargo se que anda un demo de ustedes dando vueltas por Valdivia.
R: ¿Todavía andan? puede ser el primer intento de demo fue en Huachocopihue donde el ‘Guatón’ Alfonso, el que no quedó bien porque iba grababando en una cassetera las pistas por separado, pero sobre el mismo cassette, entonces obviamente aparecían sonidos extraños y ya al final terminaba todo rayado (muchas, muchas risas), así que obviamente no nos funcionó.
P: Pero lo que anda rondando por Valdivia qué es?
R: Ah!, grabamos uno en Temuco, pero ese tampoco quedó como esperábamos, lo más triste del cuento es que nos costó $100.000
P: Cien Mil!!!!
R: (Risas) Si, cien luquitas, viajamos a Temuco estuvimos 4 días allá alojando en carpa, grabamos y el resultado no fue para nada el esperado.
P: Y las lucas, ¿cómo las consiguieron?
R: Pusimos algo nosotros, nuestros amigos, vendíamos un par de cosas, “Yo (Michel) de hecho pasé las lucas que me habían pasado pa’ que me compre zapatillas” (Risas) lo dimos todo por la causa, y bueno Gato Krebs también nos auspició, desde siempre el Gato apoyando a los músicos valdivianos.
P: ¿Ahí corría el año?
R: El ’94 fuimos a Temuco

**Publicada en N°1 Revista Trepidante, 2009